Confesiones de un trabajador de un burger Compartir



Da la casualidad (casualidad no, se llama empleo precario, pero bueno) que yo trabajo en un Burger King. Después de un año soportando un curro tan miserable y un sueldo de risa, creo que puedo desvelarte algunas dudas sobre los Burger King’s

Lo primero, la famosa leyenda negra de la droga en las hamburguesas… Pues que yo sepa nunca he visto nada. Si la llevan deben ponérsela antes de traérnoslas. La verdad es que yo en mis horas de comida ya sabes lo que me toca y ya estoy hasta los huevos de hamburguesas, así que o no la hay o yo me he inmunizado (seguramente lo segundo).

Porque trabajando allí te inmunizas a todo. No importa si tienes que limpiar una mesa llena de escupitajos de los adolescentes pajilleros, meter la mano en el water para desatascarlo (porque no tenemos ni un triste desatascador),limpiar las goteras de grasa (una cocina de Burger es la única en la que hay grasa hasta en el techo) o abrasarte las manos con sosa para limpiar la maquinaria (Je! Me río yo de los anuncios del Fairy y su poder anti-grasa).


Hasta te encuentras a parejas follando como cerdos. Que no sabes lo que es que te venga un crío y te diga que en el servicio hay dos tíos que se han hecho daño porque están gritando y al ir tu y pegar la oreja a la letrina oír a los pavos procreando sin parar. Y te preguntas? Qué hago? Les hecho la bulla cuando acaben? Llamo a la poli? Les pregunto si les van los tríos? Mira, yo que sé, lo único bueno de ser un gorrita con un polo idiota es que puedes bajar a ver a tu jefe y decirle “toma, el marrón pa ti” y se lo come él, porque en realidad está más jodido que tú y el trato con los clientes es cosa suya (Eso sí, cuando terminen te tocara a ti ir a limpiar la letrina )

En cuanto a lo del tamaño, la realidad es que es un abuso. Los carteles están trucados miserablemente, pero se han cubierto bien las espaldas poniendo el peso de la hamburguesa en un cuadradito minúsculo al lado de la foto, para evitar denuncias por publicidad engañosa. Aunque reconozcamos una cosa: La Doble Whopper XXL es lo mas tocho que podrás encontrarte en el mundo de la comida rápida, lo que te da una idea de lo triste que este negocio. De todos modos, para que engañarnos, hasta nosotros mismos somos incapaces de diferenciar un whopper de un doble whopper si no es abriéndolo y buscando las dos carnes… porque algunas veces hay que buscarlas. No habré recibido yo quejas de gente que me decía que sus hamburguesas dobles no traían mas que una carne y tu tenias que señalarle con el dedo y decir “mire ahí, ahí abajo, lo ve? si, fíjese bien.

“Debajo de esa loncha de queso esta la otra, es que se ha aplastado un poco” El tío abre la hamburguesa y rebusca hasta que encuentra la dichosa segunda carne y se vuelve con cara entre de tonto y de sentirse estafado. Y tu como un gilipollas señalando con el dedo sin acercarte a la hamburguesa porque si la tocas estas obligado a hacerle otra.

Esa es otra: Para Burger King los clientes son lo mas importante. Si los clientes son lo mas importante y mira como los trata, imagina a los empleados. Mira que me jode que me llamen rácano porque no doy mas ketchup a la gente, o porque no lleno hasta arriba la coca-cola, o porque no pongo el vaso de helado a rebosar. La peña se cree que todo eso sale del aire. Esto es un sistema capitalista, quien va a perder dinero? el empresario? Que va! Todas las semanas se hace inventario, todo lo que falta se paga con el sueldo de los empleados. Así que cada bolsa de ketchup, cada bote de jabón que gastas en fregar el suelo, cada patata de más la estas pagando tú. Que vamos, los primeros meses vas de buen rollo y dices “Bah! que mas da, tampoco hay que ser tan agarrado y les llenas a la peña el vaso hasta arriba” cuando al tercer mes te han cortado la luz, el gas, el teléfono por falta de pagos ya empiezas a pensarte lo de ir regalando ketchup para que luego lo usen para hacer dibujos en los espejos de los baños.

Que por cierto, de ciencia-ficción lo que te puedes encontrar en un baño del Burger King… Desde pañales usados y compresas pegadas a la pared hasta truños en el lavabo, chinos que te roban el papel higiénico, idiotas que te taponan el secador de aire con papel y provocan un corto, calzoncillos de cuero, grafittis, paquetes de costo escondidos en la ventilación, un mantero escondido de la poli, inundaciones, la escobilla del water metida donde el secador de aire, una niña perdida, un lefazo en el espejo… Vamos, ni el Área 51.

Por eso cuando vayas a un Burger King y le dirijas la mas mínima palabra altisonante a un gorrita, éste, sin dirigirte la palabra se girara y gritará el nombre de su jefe y esperará pacientemente a que este asome la cabeza por allí para que se coma el el marrón. Antes yo me comía la cabeza por arreglar los problemas de la peña, pero cuando te das cuenta de que te tratan como si estuvieras allí solo para satisfacerles (el cliente siempre tiene razón) lo que haces es llamar a tu jefe y que se coma el marrón que es su culo el que sale despedido si el cliente en cuestión pone una hoja de reclamaciones.

Pero si hay algo peor que el jefe, eso es el ordenador. El ordenador lo hace todo. Dice el numero de hamburguesas, patatas, ensaladas, etc… que tenemos que tener en cada momento. El ordenador hace los pedidos a las distribuidoras y cuenta el dinero. Saca las horas en las que va a venir mas gente el día siguiente y dice el numero de personas de la plantilla que deben estar trabajando en cada momento. Vamos, y los productores de Hollywood haciendo pelis de ciencia ficción sobre que pasaría si la máquina dominara al hombre cuando ya hace años que lo ha conseguido…

Cuando tu vas a un Burger King y ves a la típica cajera coñazo que saca un foco de luz y te fríe a preguntas con un tono monótono y que se empeña en repetirte el pedido antes de cobrártelo no es porque sea el clon de una teleoperadora de Telefónica, es porque tiene delante algo que tu no ves: Un ordenador que manda casi mas que el jefe, y se encarga de no continuar hasta que no le das los datos necesarios por el orden correcto. Es decir, que siempre siempre siempre, tendrás que coger al cliente y freírle con las mismas preguntas por el mismo orden una y otra vez. Por que? Porque una vez que metes un dato es jodidísimo dar marcha atrás. De hecho, tienes que llamar a tu jefe de turno y pedirle que te lo anule todo para hacerlo de nuevo. Imagina si ya te lo ha pagado y te haces un lío con las vueltas (porque lo que falta de la caja lo tienes que poner de tu bolsillo, eso sí si sobra no pasa nada, se lo quedan la empresa como beneficios no proyectados). En fin, es rápido cogerle la mecánica al “Si no sabes que hacer, llama al jefe”.

Bueno, que esto parece un parte a un sindicato. Vamos a lo que importa, digo yo, la realidad del Burger King. He aquí algunos trapos sucios:

- Las patatas fritas saben a cartón porque se fríen en aceite de girasol que lo menos lleva allí una semana y que mas parece aceite de coche (el aceite también nos lo cobran). Aparte, para evitar que se enfríen las metemos en el “patatero” (da igual, en jerga de Burger cualquier máquina de la que no te acuerdes el nombre lo llamamos “patatero numero 1″, “patatero numero 2″ etc…), que tiene dos bombillacas que deben tener mas watios que Chernóbil, porque pones la cabeza ahí abajo un momento para coger un par de bolsas de patatas y acabas con el pescuezo moreno. Imagina las patatas que se quedan allí, media hora. Eso ya no es patata, ni siquiera patata desecada… eso es polvo amarillo de sobre caducado de puré de patatas Maggie.

- La coca-cola. Sí, es verdad que caen dos chorros (en realidad se debería mezclar antes de caer al vaso, pero nuestra maquinaria, aparte de ser estadounidense toda, es del año en el que se fundo el primer Burger King, por lo menos…), uno es Agua Carbonatada y azucarada y el otro es Sirope de Coca-cola (fanta, sprite, etc…), que por cierto, es espeso, negro y tiene un tacto sospechosamente pegajoso y gelatinoso). En teoría, la mezcla se debería hacer en proporción de uno a uno (por cada litro de sirope un litro de agua carbonatada), pero cuando no te llega el sueldo para alimentar a tus hijos haces lo que sea por sacar dinero de donde sea, así que tus jefes meten mas aguachirri que sirope (que no se cual de las dos cosas es peor, la verdad…) y tu no tienes mas huevos que callarte y llenar el vaso de hielo hasta que rebose. Total, vete al Pryca y cómprate una botella de Revoltosa o algo así y eso sabrá más a coca cola que lo que te den en un Burger. De todos modos, si estas obligado a comer en un Burger por lo que sea, que sepas que la Fanta Limón siempre es la que menos aguachirri le meten.

- Los sobrecitos del ketchup: Si, es un invento infernal. De hecho, te pasas el día abriéndole los sobrecitos a la gente porque ellos no pueden. Y tu usas unas tijeras claro, porque para abrir eso con las manos hace falta ser papirofléxico profesional o algo de eso (abrirlo y que no te salpique la cara, se entiende, ponerlo en el suelo y pisarlo sabemos hacerlo todos…). Pero vamos, todavía me acuerdo de los “Abre-fácil” de los bricks de leche…

- Las hamburguesas están hechas prácticamente para que pasen en el estomago el mínimo tiempo imprescindible. En media hora tu whopper gigante con patatas y coca cola estará en tus intestinos provocándote gases y convirtiéndose en mierda lo mas rápidamente posible. Todo eso para que en media hora tengas otra vez hambre. Caen como un plomo al estomago (te lo digo yo que como día si, día también) pero en seguida ya estas deseando hincarle el diente a otra. Esto es verídico porque puedes ver a tíos que vienen a pedirte mas hamburguesas hasta tres veces en una misma tarde. Luego los ves salir por la puerta, tambalearse y empiezas a coger complejo de proveedor de colesterol al por mayor.

Por cierto, una leyenda negra que me gusta mucho del burguer y que todo el mundo me pregunta es: “Es verdad que hay ratas y caen donde se asan las hamburguesas?” Siento desilusionarte pero no es del todo cierta. Ratas, alguna aparece (como en todos los restaurantes) pero pronto los jefes movilizan a todo el personal para que se lancen a la caza del roedor mientras trabajan a un ritmo frenético y disimulan ante los clientes. Que no sabes tu lo que es enfrentarte a una rata como un gato de grande armado con una escoba y tratar de acorralarla en la cocina antes de que salga a la sala y todo dios te ponga una demanda.

Eso es lo positivo de trabajar en un Burger King, que tú llevas una gorra, un mandil y un polo estúpido y una preciosa chapa donde pone tu nombre, todo de segunda mano y en talla americana “extra large” (y encima los zapatos tienes que ponerlos tu); Pero no solo cocinas a toda castaña (3 minutos), sino que además sirves para todo: Arreglos eléctricos de la maquinaria estadounidense de mas de 20 años de antigüedad, pintura del local, arreglo de la fachada, animación de cumpleaños, extinción de incendios, caza mayor, retirada de residuos tóxicos, cuidado de niños pequeños, tapizar sillas, detener broncas, control de plagas, hackeo de sistemas, servicios de urgencia, transporte de cochecitos y carritos de bebé, atender borrachos, etc… Es increíble todo lo que te pueden poner a hacer con tal de ahorrarse cuatro duros en contratar a un segurata, un pintor o un fontanero…

Vamos, es un curro asqueroso, que te hace que te remuerda la conciencia y no duermas bien, aparte de que te puteen por todos lados y no veas un puto duro al mes y lo único que quieres es pagarte de una vez los estudios, encontrar un curro en condiciones y despedirte prendiéndole fuego al Burger. De hecho, siempre que no hay jefes delante, el pasatiempo de los gorritas es mandar a la gente al McDonalds a comer.

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