Parabrario Murciano/castellano v.1.7
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  6. Historial de cambios

El jaleo de la jalea del tío Blas y la tía Andrea


Por curpa d'un dequivoco
pudo haber una trigedia.

Hogaño, en nuestro partío,
según las presonas cuentan,
pos resurta qu'el tío Blas,
El Zamarrero, sin juerzas
y con tan poca salú
que ya las patas le tiemblan,
no pue ni echarse un caliche
poique al manejar la pieza
se le quea tan corta
c'al sitio marcao no allega.


Da pena esfisarlo andar
cuando pasa por la senda
con su cara d'esmayao
que cuasi se trasparenta.

Estando bajo la parra
platicando en un siesta
con el zagal del Cerriche,
qu'está abarrotao de cencia,
pos merca tos los papeles
pa saber lo que s'inventa
y conocer los alantos
úrtimos en el praneta.

Pasmao ascuchó el tío Blas
una noticia mu güena,
facilitá en dos menutos
y que tanto l'interesa.

Resurta, qu'en una frábica
de mecinas uropea
inventaron hace poco
una que llaman jalea,
que la sacan d'encomedio
de las mejores cormenas,
y tomándola en ayunas
con una buchara llena,
te pones igual c'un cherro,
pos tiés pa to muncha juerza.

Na más saberlo el tío Blas,
montó en su burra "Pereta"
y salió como un cobete
a mercar la cecina esa
en la framacia Vidrieros
ande tié abierta una cuenta,
pos le fían cuanto quiere
y alluego paga en la sea.


Cuando gorvió a su barraca,
no dijo na a la tía Andrea,
pos quería con sus mañas
darle una güena solpresa.

Astruto y lleno de gozo,
junto al culo de l'artesa
guardó el tarriquio que trujo
pa esimular su faena.

Y'a eso de la madrugá
s'abajó del catre a tientas
y sin chispiquia de remor
buscó aquello qu'escondiera
pa tomarse una buchara
y dar impruso a sus juerzas.


¡Leñe, qué cosa más mala!,
amarga como la tuera.
Y baja por el guajerro
como fuego hecho gacheta.

Pero en fin, golverse juerte
pronto, merece la pena,
y pa no tardar ya muncho
otra buchara se llena
que se la traga en un tris
pa no notarla siquiera.

Al ratiquio, ¡maere mía!,
lo mesmo c'una cardera
regullen en el estógamo
tos lo mejunjes que lleva,
y le dan retortijones
como si a morirse juera.

Se l'aflojaron los niervos
tuvió qu'ir de carrera
a estercolar un bancal
sin hacer naica de juerzas,
pos se vació to enteriquio
d'algo asín como gacheta
que golía a perros muertos,
y dejó aboná la tierra
pa poer en unos años
tener sus güenas cosechas.


Llamaron al tío Barbero,
cerujano de la güerta,
quien descubrió un dequivoco
que motigó la trijedia.

Resurta qu'el Zamarrero
lo que tomó de l'artesa
jué un meneno pa las ratas
mercao por la tía Andrea.

Cuanti lo supo el tío Blas,
enritao por la faena
a su mujer presiguió
con la azá, como una fiera,
a pique de quearse viudo
di el astil no se le quiebra,
poique lárreaba estacazos
como si juera una estera.

Y lo bonico del caso,
es que tiró la jalea
en comeido del corral
su mujer, y con la lengua
l'arrecogió toa "Surtán",
perro viejo ya sin juerzas
que se queaba tuico el tiempo
adormilao en la pejera.

Y'abora está sin parar
encerrichao en su faena,
pos se pasa el día entero
presiguiendo a toas las perras,
que no las deja tranquilas
ni siquá el taro la siesta.

Romancero Panocho

(Excena primera de una obra de Moliere)



Manates:

JUANELE (Sganarelle), marío e Martina.

MARTINA (Martine), mujera e Juanele.

TIO ROBERTO (M. Robert), avecinao e Juanele.

VALERIO (Valère), servior e Geromo.

LUCAS (Lucas), servior  e Geromo y marío e Santiaga.

GEROMO (Géronte), paere e Lucinda.

SANTIAGA (Jacqueline), ama e leche en ca Geromo y mujera e Lucas.

LUCINDA (Lucinde), hija e Geromo.

LEANDRO (Léandre), pritendiente e Lucinda.

TEDORO (Thibaut), paere e Perete, campusino.

PERETE (Perrin), hijo e Tedoro.



     La escena trescurre: en el acto I, en er campo, y  en los actos II y III, en un'alanía en ca Geromo.






ACTO PRIMERO



ESCENA  1

JUANELE Y  MARTINA, apaeciendo en escena peleándose.

JUANELE.- No y no; te mento, una y otra vez, que no quio que me marimandonees, y que,  me toca a mí allevar las ramaleras y ser er que manda.

MARTINA.- Y yo te mento que quio que vivas como me sarga e la flor y que no m'he casao contigo p'aguantar tus pijás.

JUANELE.- ¡Puñema qué pejiguera esto e tener mujera! ¡Y cuánta mollera tie l'Aristóteles cuando menta qu'una mujera es pior qu'un dimonio! 

MARTINA.- ¡Qué hombre más estruío con su dichoso Aristóteles!

JUANELE.- Sí, un hombre cutirao. A ver ande pijo t'escuentras un leñaor como yo, que sepa esmoñigar ansí 
las custiones; qu'haiga servío sais años a un dotor afamao, y qu'haiga aprendío e mengajo er "Catón" e corría.      

MARTINA.- ¡Coñe con er locarias éste!

JUANELE.- ¡Pijo con la pitirrosa ésta!

MARTINA.- ¡ Marditos sean er día y la hora en que me s'acurrió icirte que sí en er casorio!

JUANELE.- ¡Mardito sea er cornúo picaplaitos que m'hació enrubricar mi perdiguera!

MARTINA.- ¡Amos que seas tú mesmo er que reguñas der matrimonio! ¡Tú que tenibas qu'estar en to inte 
dando jracias ar cielo por tenerme por esposa! ¿Acaso, por un casual, merecías haberte 
casao con una presona como yo?

JUANELE.- Piensándolo bien me distes muncho contentamento y lo pasemos mu bien la noche e boas...
 Conticoneso, no m'hagas sortar ciertas cosas. Pos a la mejor, diría angunas que...

MARTINA.- ¿Qué...? ¿Acuálas...?

JUANELE.- Ya está bien. Arrematemos aquí la descusión. Güeno está con lo que ya sabemos y date por contenta  e toparte conmigo.

MARTINA.- ¿A qué vie to eso d'estar contenta contigo? Un hombre que m'acora a  estacazos, un bala perdía, un abusaor que se jala to lo que yo tengo.

JUANELE.- Mientes, me jamo soliquio una parte.

MARTINA.- ¡Que me vende a tajo parejo to lo qu'hay en la quiasa!

JUANELE.- Eso es pa qu'esté más clareá.

MARTINA.- ¡Que m'ha quitao dista er catre que teniba!

JUANELE.- Asín t'alevantarás más trempano.

MARTINA.- ¡Que v'arramblar con toicos los muebles e la quiasa!

JUANELE.- Asín pue uno muarse más ainas.

MARTINA.- ¡Y que dende qu'espunta er día hista er llosco no hace más que pipar!

JUANELE.- Lo hago pa no aburrirme

MARTINA.- ¿Y qu'hago yo tanimientras con mis zagalicos?

JUANELE.- Lo que te sarga e la seta.

MARTINA.- Si no fua por los cuatro angelicos que tengo encima...

JUANELE.- Pos adéjalos en er pisote.

MARTINA.- Que me píen jamancia a toas horas.

JUANELE.- ¡Dales cocotazos! Cuando pipo y mincho bien, quio que to er mundo esté abusto en mi quiasa.

MARTINA.- ¿Y pritendes qu'empifonao perdío to er día, las cosas sigan furrulando asín?

JUANELE.- Mujera, vayamos espacico si te paice.

MARTINA.- ¡Qu'aguante desiempre tus estufíos y tu mala folla!

JUANELE.- No nus carfemos d'esa jorma, esposa mía.

MARTINA.- ¿Y que no sepa yo escontrar la jorma e que seas un marío cabal como Dios manda?

JUANELE.- Mujercica mía, ya sabes que soy una miaja escudiao, anque mi brazo es juertote.

MARTINA.- M'importan un bleo tus balandronás. 

JUANELE.- Prenda mía, costillica mía, no t'escuece la pelleja a diario.

MARTINA.- Ya esfisarás que no te tengo dengún canguelo.

JUANELE.- Chería media neranja, ¿ties nesecidá d'argo?

MARTINA.- ¿Crees que m'acoquinan tus parabras?

JUANELE.- Durce amor e mi  entretela, es pusible que t'arranque las pavias.

MARTINA.- ¡Borracho, más que borracho!

JUANELE.- Y que t'arrime una güena carzarena.

MARTINA.- ¡Jarramantas!

JUANELE.- O que te sacúa.

MARTINA.- ¡Fulastre!

JUANELE.- Lo mesmo te doy una ensalá getazos.

MARTINA.- ¡Sinmergüeza, esjraciao, cagarrutero, palafustrán, mindango, trolero, zangalitrón, cagarrache, turuneta, lladre...!

JUANELE.- ¡Güeno! ¿Quies esfisal.lo?. (Aciguata una vara y le sacúe a Martina).

MARTINA.- (Berreando) ¡Ay, ay, ay...!

JUANELE.- Ésta es la mejor jorma d'abajarte los humos.


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